Sobre partidos de fútbol, nacionalismos, y otros diálogos habituales


Si bien este blog es fundamentalmente un blog de divulgación, también resulta en cierta forma un reflejo de mi opinión y mis vivencias personales. Así ha ocurrido en otras ocasiones y así seguirá siendo. Descuidad, no se convertirá en la tónica habitual. Este no un blog de política, economía, poesía, ni reflexiones. Ni lo pretende, ni lo deseo, ni lo será nunca.

Hoy ha tenido lugar el partido del Barcelona contra el Real Madrid que se ha convertido, tristemente, en una muestra más de la división que sacude a nuestra sociedad. Como todos sabéis corren tiempos especialmente revueltos, tiempos de crisis. Con ellas se despiertan odios, se abren heridas, se resucitan fantasmas. Fruto de ello he tenido que mantener (o más bien intentar evitar con elegancia) una conversación con cierta persona de posición 'radical'. No diré en qué posición se autodefinía, para intentar mantenerme neutral. Además me resulta irrelevante, puesto que el comportamiento de partidarios de posiciones extremas resulta, curiosamente, muy similar. Sólo destacaré que al final de nuestra brevísima conversación me acusó airadamente de 'No entender la realidad'.

Lógicamente terminé tajantemente la conversación. Pasado este punto este tipo de conversaciones suelen derivar con rapidez en una serie interminable de insultos con la que los radicales tapan de habitualmente su falta de argumentos. Cualquier intento de razonar con ellos se recibe con la misma aceptación que la otorgada por una pared, tornándose en una actividad tan poco fructífera como sembrar en el desierto.

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Sin embargo, si hubiera tenido la oportunidad de disponer de un terreno más fértil donde plantar un pensamiento. O si hubiera podido responder, en otras circunstancias, en la que mi respuesta hubiera sido al menos escuchada. Y de forma general, ante un hipotético dialogo con cualquiera que se autodefina con una simple palabra, concepto, o la pertenencia a un grupo, me gustaría tener la oportunidad de decirle:

Yo sólo creo que estamos en un universo que parece estar formado sobre 'algo' que denominamos espacio que, ni mucho menos, comprendemos por completo. Creo hace unos 14 mil millones de años ocurrió 'algo', y como fruto de eso se originaron lo que hoy llamamos átomos. Que esos átomos se propagaron por el universo, girando, creando aleatoriamente remolinos, galaxias, estrellas y planetas.

Que esos átomos eran, básicamente, hidrógeno y, como nuestros cuerpos están formados por una gran variedad de elementos, significa que prácticamente todos nuestro átomos han estado en algún momento en el interior de una estrella, que exploto y desperdigó su materia nuevamente por el espacio.

Esos átomos terminaron, fruto de la más improbable de las casualidades, concentrándose y formando un planeta, con las condiciones óptimas de composición, temperatura, atmósfera, gravedad, campo magnético, etc, que permiten que estemos aquí ahora mismo. Y que estadísticamente en nuestra vida hemos cambiado varias veces todas y cada uno de las células de nuestro cuerpo. Lo cual realmente hace plantearte qué o quién eres, y que es lo que te define.

Yo no tengo la suerte saber definirme con apenas unas palabras. Solo sé que estoy, aquí y ahora, en una gigante roca que flota en un espacio, de dimensiones tan abrumadoramente enormes que tan solo de pensarlo asusta. Estoy aquí, esta noche, contemplando el brillo de millones de estrellas, sintiendo el suelo, el viento, y el amargo sabor de esta cerveza.

Más allá de eso, yo no sé nada. Dudo de todo, de átomos, de partículas, dudo si son reales o nuestra percepción de algún tipo de ondulaciones. Dudo de nuestro concepto del pasado y el futuro. Dudo de la naturaleza del espacio, dudo incluso de la realidad misma. De hecho, si no fuera por nuestro viejo amigo Descartes, dudaría hasta de mi propia existencia.

Para mí no tienen interés las respuestas, si no las preguntas. No me interesa una opinión particular, si no entender porqué existen distintas opiniones sobre un mismo tema. No me interesa conocer la defensa de tu verdad, y menos aún complicar el problema con reproches, hipocresías, o tergiversaciones. A mí me interesa reducir el problema y, mediante razonamiento, convertirlo en disyuntivas morales fundamentales que subyacen a cada una de las posturas. Y por el camino aprender sobre nosotros mismos e intentar, en último término, llegar a un entendimiento mutuo.

Por eso, entenderás, que el hecho de que alguien venga definiéndose a si mismo como Catalán/Español, de izquierdas/derechas, Barça/Madrid, pro/antiaborto, ateo/religioso, taurino/antitaurino, se me antoje infantil, superfluo, banal y carente de sentido.

Finalmente comprenderás, por tanto, que si pretendes debatir o discutir sobre ello renuncie cortesmente a hacerlo y manifieste mi más absoluta falta de interés al resultarme, simplemente, una absoluta pérdida de tiempo.

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