El hardware para Home Assistant es la máquina que mantendrá en ejecución nuestro servidor domótico de forma continua. Puede ser una Raspberry Pi, un Mini PC o un equipo oficial como Home Assistant Green.
Home Assistant permanece encendido de forma continua. Por tanto, buscamos bajo consumo, almacenamiento fiable y potencia suficiente para nuestra instalación.
Históricamente, la respuesta por defecto en la comunidad maker siempre fue una Raspberry Pi. Sin embargo, el panorama del hardware ha cambiado drásticamente en los últimos años. Vamos a analizar técnicamente las opciones reales que tenemos sobre la mesa.
La opción clásica: Raspberry Pi (ARM)
La Raspberry Pi (versiones 4 o 5) ha sido tradicionalmente el hardware de entrada para la domótica. Es pequeña, consume apenas unos 3-5W en reposo y su arquitectura ARM está perfectamente soportada por el equipo de desarrollo de Home Assistant.
Sin embargo, si vas a utilizar una Raspberry Pi para un entorno de producción (tu casa), debes enfrentarte inmediatamente al mayor fallo de diseño de esta configuración: el almacenamiento en tarjeta microSD.
El problema de la base de datos y el desgaste
Home Assistant no es un software estático. Está registrando eventos constantemente. Cada vez que un sensor Zigbee reporta la temperatura, o un relé cambia de estado, HA escribe ese dato en una base de datos SQLite (el archivo home-assistant_v2.db). Esto genera un volumen brutal de escrituras y reescrituras continuas.
La calidad de las tarjetas microSD varía mucho y sus controladores suelen ofrecer menos resistencia y mecanismos de recuperación que un SSD. La escritura continua de la base de datos puede acelerar su desgaste o dejar el sistema más expuesto a una corrupción tras un apagado.
Si instalas Home Assistant en una tarjeta microSD, la tarjeta morirá. No es una cuestión de “si”, sino de “cuándo” (generalmente entre 6 y 18 meses). Los sectores de la memoria NAND flash se degradarán por fatiga de escritura y tu sistema colapsará repentinamente, corrompiendo la base de datos.
La solución: arrancar desde un SSD
Si decides usar una Raspberry Pi, es absolutamente obligatorio arrancar el sistema operativo desde un disco SSD conectado por USB 3.0 (mediante un adaptador SATA-USB o NVMe-USB), prescindiendo por completo de la microSD.
Además aparece el problema que mencionamos en el artículo sobre Zigbee: los puertos USB 3.0 de la Raspberry Pi emiten ruido electromagnético que interfiere con los Dongles Zigbee. Por tanto, tendrás que usar extensores USB y gestionar una “maraña” de cables e interfaces externas que rompen la compacidad de la placa.
La alternativa x86: Mini PC y NUC
Ante los precios inflados que sufrieron las Raspberry Pi y la necesidad de conectar discos duros por USB, la comunidad maker pivotó hacia una solución infinitamente superior a nivel de ingeniería: los Mini PCs con arquitectura x86_64.
Hablamos de equipos de formato ultra reducido (USFF - Ultra Small Form Factor), como los Intel NUC, o equipos reacondicionados de oficina (Lenovo ThinkCentre Tiny, Dell OptiPlex Micro, HP EliteDesk). También entran aquí los Mini PCs modernos basados en procesadores de bajo consumo como el Intel N100.
Las ventajas de esta arquitectura para nuestro servidor domótico son muy claras:
- Almacenamiento nativo PCIe/SATA: Estos equipos suelen llevar un puerto M.2 o SATA en la placa base. Un SSD proporciona mejor rendimiento sostenido y una gestión del desgaste más completa que una microSD.
- Potencia de cálculo: Un Mini PC ofrece margen para bases de datos grandes, compilaciones de ESPHome, vídeo o reconocimiento de voz local. Para un Home Assistant sencillo, tanto una Raspberry Pi moderna como un Mini PC tienen potencia de sobra.
- Ampliación de RAM: Una instalación sencilla necesita poca memoria, pero las aplicaciones de bases de datos, gráficas, vídeo o compilación pueden elevar el consumo. Muchos Mini PC permiten instalar 8 o 16 GB de RAM.
El mito del consumo eléctrico
El principal argumento de los detractores de los Mini PC es el consumo. Es cierto que el TDP (Thermal Design Power) de un procesador de portátil es mayor que el de un ARM, pero el TDP indica el consumo máximo bajo estrés, no el consumo en reposo (idle).
Un Mini PC moderno (como un Intel N100 o un i5 de 7ª/8ª generación) ejecutando Home Assistant pasará el 95% de su vida en estado de reposo (estados C de Intel - C-States). El consumo real medido en el enchufe de un Mini PC optimizado suele rondar los 6W a 10W. Es una diferencia ridícula (1-2 euros al año en la factura de la luz) a cambio de multiplicar por diez la potencia y la fiabilidad de nuestra máquina.
Hardware dedicado: Home Assistant Green y Yellow
Para completar la foto, es necesario mencionar el hardware oficial comercializado por Nabu Casa (la empresa detrás de HA).
- HA Green: Es un dispositivo “plug and play” basado en ARM, que ya trae el sistema preinstalado en una memoria eMMC (mucho más resistente que una microSD).
- HA Yellow: Una placa basada en un Compute Module de Raspberry Pi que incluye puerto NVMe y radio Zigbee/Thread integrada. Es un producto más especializado y su disponibilidad puede variar.
Son opciones excelentes si queréis regalarle domótica a alguien sin perfil técnico, pero en nuestro caso, montarlo nosotros mismos nos da mayor flexibilidad.
La recomendación definitiva
Llegados a este punto, la decisión arquitectónica que tomamos en este curso es clara:
Si ya tienes una Raspberry Pi 4 en un cajón: úsala. Para una instalación duradera, acompáñala de un SSD o, como mínimo, de una microSD high endurance y buenas copias de seguridad.
Si tienes que comprar hardware desde cero: valora un Mini PC x86 reacondicionado o un equipo moderno de bajo consumo con 8 GB de RAM y SSD. Compara el precio completo con una Raspberry Pi, incluida la fuente, la carcasa y el almacenamiento.
Además, disponer de un Mini PC x86 nos abre la puerta a la virtualización. En lugar de instalar Home Assistant directamente en el “hierro” (Bare Metal), podríamos instalar un hipervisor como Proxmox VE y montar HAOS como una máquina virtual. De esta forma, si nuestro servidor tiene recursos de sobra, podemos usar el mismo ordenador para montar un NAS (TrueNAS) o un servidor Plex en paralelo.
Pequeños detalles que evitan problemas grandes
El hardware del servidor no es solo CPU, RAM y disco. En una instalación domótica real, también importan detalles aburridos como la fuente de alimentación, la ventilación y la ubicación física.
Un Mini PC metido en un armario cerrado, al lado del router, del switch, del ONT de fibra y de tres fuentes chinas calentándose puede funcionar… hasta que llega agosto. Conviene colocarlo en un sitio ventilado, usar una fuente decente y dejar los dongles de radio separados mediante alargadores USB.
Si la casa depende de Home Assistant para luces, calefacción o alarmas, merece la pena añadir un pequeño SAI/UPS. No hace falta alimentar media vivienda. Con mantener el Mini PC, el router y el switch durante unos minutos, ya evitamos muchos apagones tontos y corrupciones de disco.