Un resistor es un componente diseñado para presentar una resistencia eléctrica determinada y disipar energía en forma de calor.
Empezamos el módulo de componentes con una de las piezas más sencillas y abundantes de cualquier circuito: la resistencia.
Su función es simple pero importante: limitar la corriente y dividir la tensión. Sin ellas, los LEDs se quemarían, los transistores se dispararían y los circuitos serían incontrolables.
Mini aclaración lingüística. En física, la “Resistencia” es la magnitud (la oposición al paso de corriente).
En ingeniería, al componente físico que compramos en la tienda también lo llamamos Resistencia (en otros países lo llamen “resistor”).
Tipos de resistencias
Aunque en el esquema todas se dibujan igual (un zig-zag o un rectángulo), en la realidad hay muchos tipos según cómo están fabricadas y para qué sirven.
Película de carbón
Son las “clásicas” de color crema o marrón claro.
- Uso: Propósito general. Son baratas.
- Defecto: Son un poco ruidosas (eléctricamente) y tienen peor tolerancia (su valor real varía un poco más).
Película metálica
Muchos modelos son azules, aunque el color del cuerpo no identifica de forma fiable la tecnología.
- Uso: Circuitos de precisión, audio o instrumentación.
- Ventaja: Son mucho más estables con la temperatura y tienen valores más exactos (1% de tolerancia). Hoy en día son el estándar en calidad.
Bobinadas y cerámicas
Cuando tenemos que disipar mucho calor (Ley de Joule), las resistencias de “píldora” se queman. En ese caso usamos resistencias que son literalmente un hilo resistivo enrollado sobre un núcleo cerámico, a veces recubiertas de cemento blanco rectangular.
- Uso: Fuentes de alimentación, control de motores. Aguantan 5W, 10W o más.
El código de colores
Las resistencias axiales (las de patitas) son demasiado pequeñas para escribir números en ellas. Por eso, hace décadas se inventó un sistema de bandas de colores.
Parece lioso al principio, pero con la práctica se lee “de un vistazo”. La mayoría de resistencias comunes tienen 4 bandas:
- 1ª Banda: Primera cifra.
- 2ª Banda: Segunda cifra.
- 3ª Banda (Multiplicador): Número de ceros a añadir.
- 4ª Banda (Tolerancia): La precisión (generalmente Dorada = 5%).
Ejemplo práctico
Imagina una resistencia con los colores: Marrón - Negro - Rojo - Dorado.
- Marrón → 1
- Negro → 0
- Rojo → x 100 (dos ceros)
- Dorado → ±5%
Valor: 1 - 0 - 00 = 1000 Ω = 1 kΩ.
La potencia disipada: el tamaño importa
Este es el fallo típico del principiante. Calculas que necesitas una resistencia de 1000Ω, vas al cajón, coges una cualquiera, la pones… y a los dos segundos sale humo.
¿Por qué? Por la Ley de Joule (
Las resistencias comerciales se venden por su capacidad de disipar calor:
- 1/4 W (0.25 W): Son las estándar finitas. Sirven para señales, LEDs normales y circuitos digitales.
- 1/2 W (0.5 W): Un poco más gorditas.
- 5 W, 10 W…: Son los “ladrillos” cerámicos.
Ejemplo de desastre
Quieres poner una resistencia de 10Ω en una fuente de 12V.
Si pones una resistencia estándar de 1/4 W (0.25 W) y le metes 14.4 W… la vas a vaporizar instantáneamente. Necesitarías una resistencia cerámica de 15W o 20W.
Valores normalizados (series E)
Si calculas una resistencia de 123,45 Ω, lo normal es que no encuentres exactamente ese valor en el catálogo.
Los fabricantes no hacen todos los valores, sino series normalizadas. La más común es la Serie E12 (12 valores por década): 1.0, 1.2, 1.5, 1.8, 2.2, 2.7, 3.3, 3.9, 4.7, 5.6, 6.8, 8.2 … y sus múltiplos (10, 100, 1k…).
Siempre tendrás que elegir el valor comercial más cercano a tu cálculo. Si necesitas mucha precisión, tendrás que combinar varias en serie o paralelo, o usar un potenciómetro para ajustar.